Esta es una de esas comidas
sencillas que seguro logran sorprenderos.
La insospechada combinación
de los higos, uno de los frutos más deliciosos que llenan nuestros huertos al
final de verano, con los quesos y las nueces da como resultado una acertada
combinación de sabores y texturas que convierten a este sencillo plato frio en
una delicada comida que formará parte de vuestro repertorio favorito.
En las referencias de este
blog de lo que podemos comer antes de las
comidas ya estuvimos uniendo el queso con los higos.
La mezcla entre la textura
dulce de los higos maduros y el dulzor salado de los quesos es un acierto que
predispone nuestro paladar hacia otros sabores.
En definitiva la esencia de
un buen aperitivo.




















